Cristh Rod Guitars




La importancia de tener un grupo y no dejarlo

Una cosa que a veces tendemos a olvidar los que tocamos un instrumento y nos quejamos de que estamos estancados, es que no hay mejor profesor que un amigo, no hay mejor lección que una crítica o un fallo y que no hay mejor escuela que una banda. Las clases particulares están muy bien y con los backing tracks desarrollas la rapidez y la técnica pero…¿qué hay del factor emocional?

Corría el año 2012 cuando por unas razones y otras el que escribe acabó tirando la toalla musicalmente hablando. El último año había sido una sucesión de intentos infructuosos por formar varias bandas, buscar gente afín y en definitiva darle salida a mi gusanillo guitarrístico. Tras ver que era imposible, perdí la fe y pensé que quizás esa etapa tan dorada de mi vida había pasado; que mi faceta como músico había tenido fecha de caducidad y yo había sido incapaz de darme cuenta a tiempo. Así que me resigné y dejé de seguir alimentando esa parte que tan importante era para mi.

Con el paso de los meses seguí yendo a conciertos y algo en mi interior se encargaba de decirme que debía ser yo el que estuviese encima del escenario tocando y me recordaba la descarga de adrenalina que supone un directo. Así que me decidí a desempolvar la guitarra meses después. Un par de semanas y decenas de backing tracks y tutoriales más tarde retomé la práctica que había perdido pero notaba que me faltaba algo, que no me llenaba del todo tocar en mi casa y que no aprendía lo suficiente.

“-He quedado con un colega para tocar un rato con la acústica, ¿te vienes?” Me dijo alguien a través del móvil. Rápidamente respondí que si. Llegué al lugar , afinamos las guitarras y rápidamente la magia empezó a fluir. Daba igual que fuesen versiones más que trilladas o que ninguno fuésemos Eric Clapton. La magia surgió y algo me dijo que eso era lo que me había faltado todo el tiempo, que nunca debí haber dejado de tocar, y menos de tocar con gente, de crear música.

Foto de hombre tocando la guitarra

Foto cedida por Álvaro Secilla. Todos los derechos reservados.

 

Y es que la música es algo que gana puntos cuando se comparte, y no lo digo yo, lo dicen estudios como éste. Nunca es tarde para retomarla o incluso iniciarse en ella. Nunca es tarde para montar un grupo, para oír y crear nueva música. Tocar en casa está bien pero hay cosas cosas que nadie te va a enseñar si no es en un local de ensayo, en la calle o en un bar. Un grupo supone además el aprendizaje de otra serie de valores como la autocrítica, el trabajo en equipo y la satisfacción de crear algo común de la nada.

Toca acompañado: con tu colega, con tu vecino del quinto, con tu tío o con quien sea pero haz que la música suene en plural y nunca tires la toalla. Seguro que dejas de estar estancado musicalmente; que tu cerebro libera esas endorfinas del placer que tanto nos gustan; seguro que tu adolescente interior que tiró la toalla te lo agradece y notas que tu vida cobra colores nuevos. Así que si te lo pide el cuerpo a gritos no lo ignores…¡monta una banda de rock!

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